Las antorchas de Nero, que culpó a los Cristianos como responsables del incendio.
Una noche de Julio del año 64 se declaró un atroz incendio en Roma. El viento propagó rápidamente las llamas, sembrando el terror entre la población. El fuego arruinó la ciudad y dejó una estela de sospechas, que recayeron ya sobre el soberano, Nerón.
Tanto contemporáneos como historiadores posteriores culparon al propio emperador, al que presentaron cantando con su lira mientras contemplaba extasiado el poder devorador de las llamas. El emperador Nerón aprovechó el incendio para erigir su gran palacio, Domus Aurea, mientras acusaba a los cristianos del desastre para alejar de sí las sospechas.
Papa Francisco presidió la misa en Santa Marta, Lunes, 30 Junio 2014, para recorder los santos mártires de la Iglesia Romana, cruelmente asesinados a los pies de la colina del Vaticano por orden de Nerón después del incendio de Roma en el año 64.
El Pontifice predicó así en su homilia:
“Sabemos que no hay crecimiento sin el Espíritu: es Él quien hace la Iglesia, es él el que hace crecer a la Iglesia, es él el que convoca la comunidad de la Iglesia. Pero también requiere el testimonio de los cristianos. Y cuando el testimonio llega al final, cuando las circunstancias históricas nos piden un testimonio fuerte, allí están los mártires, los más grandes testigos. Y aquella Iglesia es regada por la sangre de los mártires. Y esta es la belleza de martirio. Comienza con el testimonio, día tras día, y puede terminar como Jesús, el primer mártir, el primer testigo, el testigo fiel: con la sangre.”
“Hoy en día hay tantos mártires en la Iglesia, muchos cristianos son perseguidos. Pensemos en el Medio Oriente, los cristianos que deben huir de las persecuciones, los cristianos asesinados por sus perseguidores … Hoy en día hay más testigos más mártires en la Iglesia que en los primeros siglos. Y en esta misa, recordando a nuestros gloriosos antepasados, aquí en Roma, también pensamos en nuestros hermanos y hermanas que viven perseguidos … Oramos por ellos y también por nosotros.”
El Espíritu Santo da a los mártires el don de la Fortaleza para hacer frente a sus terribles experiencias. Presento extractos de mi artículo Fortaleza:
Fortaleza, Fuerza o Coraje es el Don Santificador que permite un cristiano “superar las dificultades o soportar el dolor y el Sufrimiento con la fuerza y el poder infundido por Dios.” Fortaleza opera bajo el impulso del Espíritu Santo, y da poder a la persona a resistir el mal y perseverar a la vida eterna. Este don hace capaz los Cristianos a vivir las virtudes heroicamente el Sufrimiento con paciencia y alegría, y servir a Dios con convicción y entusiasmo. Fortaleza también nos permite lidiar contra la pobreza y la tristeza, y cultivar las virtudes cristianas a superar los requisitos básicos del Cristianismo. El don también se manifiesta en el coraje contra los malos espíritus, las modas inadecuadas, el respeto humano y la comodidad.
A veces, el último sacrificio es necesario para defender la justicia y salvar nuestras almas. La Fortaleza es la virtud de los mártires, que están dispuestos a morir antes que renunciar a la Fe. El sacrificio puede ser pasivo sino determinado, firme y consciente.
OREMOS POR LA PAZ en el Medio Oriente.
