“Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón. Porque todavía, en vuestra lucha contra el pecado, no habéis resistido hasta el punto de derramar sangre.” (Hebreos 12:1-4)
El artículo La Fe de los Antepasados menciona algunos testigos de la Fe del Antiguo Testamento en El capítulo 11 de La Carta a los Hebreos. La vida cristiana es inspirada no sólo por los hombres y mujeres de Fe del Antiguo Testamento, sino sobre todo por Jesús. Como arquitecto de la fe Cristiana, Él mismo había de soportar la cruz antes de recibir la gloria de Su triunfo. Una reflexión sobre Su Sufrimiento debe darnos la coraje para continuar la lucha, si es necesario, hasta el derramamiento de sangre. Los cristianos Deben considerar sus propios sufrimientos como la corrección cariñosa del Señor, que les ama como un padre ama a sus hijos.
El autor de La Carta a los Hebreos nos exhorta a conservar la Fe, y escalo la causa para fortalecermos nuestra Fe en El Fin de los Tiempos. Mantengamos nuestros ojos en nuestra salvación emulando Cristo, nuestro Salvador, y dejando que Su sangre lave nuestros pecados.
Los cristianos son perseguidos en todo el mundo hoy en día, algunos hasta el martirio, a causa de nuestra Fe. Oremos por ellos, especialmente durante la Oración de los Fieles en la Misa, para que el Espíritu Santo les bendiga generosamente con Fortaleza.