Misterio y Victoria

 

“He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Devorada ha sido la muerte en victoria. ¿Donde esta, oh muerte, tu victoria? ¿Donde, oh sepulcro, tu aguijon?  El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley.”  (1 Corintios 15:51-56)

El 9 Diciembre 2015, me dejé un banco de la iglesia, y pasé al lado del ataúd de mi madre para hacer la segunda lectura. Sí, fue una lectura de Misterio, Victoria… y Esperanza. “No todos dormiremos,” significa que algunos de nosotros no morirán. ¿Va a hermano o hermana morir o no? Probablemente usted no sabe, mas puede estar seguro de que usted pertenece a la generación de La Segunda Venida de Cristo. Yo mismo me pregunto si moriré, y yo ya tengo 61 años de edad. Estaba lleño de Esperanza, al pasar al lado del ataúd después de la lectura, y volví al banco con la idea de “Devorada ha sido la muerte en victoria.“

Hermanos, es mi misión, en conformidad con el Espíritu Santo, ayudar al Cuerpo Místico de Cristo para prepararse para Su segunda venida. Por tanto, exhorto a vivir en la Gracia de Dios en el presente Jubileo de la Misericordia como el apóstol Pablo exhortó a los Efesios.

 ”Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.  Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes.  Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz; en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno.  Tomad también el yelmo de la salvacion, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.  Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos.”  (Efesios 6:10-18)

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