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MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
A LUZ DE MARÍA
07 DE ABRIL DEL 2026

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, reciban Mi Bendición Maternal llena de Amor y Esperanza.
ES FUNDAMENTAL RECORDAR QUE LA RESURRECCIÓN DE MI DIVINO HIJO NO MARCÓ EL FINAL, SINO EL COMIENZO DE UNA PRESENCIA LUMINOSA QUE SIGUE ACOMPAÑÁNDOLES.
EL ESPÍRITU SANTO PERMANECE CON USTEDES Y EL AMOR VERDADERO TRIUNFA EN CADA INSTANTE.
A medida que se acerca la oscuridad surge el interrogante: ¿hasta dónde puede llegar? La respuesta depende de la firmeza de su fe, del estado de gracia en el que se encuentren y de la confianza que depositen en Mi Divino Hijo. La luz permanece viva en cada uno y se vuelve más intensa en quienes cultivan una fe sólida y creen con convicción.
Cada uno de ustedes posee un valor invaluable en el Reino de Mi Divino Hijo. Son colocados en la balanza y es esencial que permanezcan en paz; pues esa paz, junto con el amor, es la que les permitirá superar cualquier prueba que se presente.
Queridos hijos:
MIENTRAS CONSERVEN LA FE (1), LA CASA DE MI HIJO LES PROVEERÁ DE LO NECESARIO Y RESPONDERÁ A SUS SÚPLICAS, SIEMPRE QUE SEA CONFORME A LA VOLUNTAD DIVINA Y PARA SU BIENESTAR.
Este momento es complejo, ya que se aproxima el cumplimiento de varias revelaciones largamente esperadas por la humanidad. Muchas personas anhelan que se cumplan las profecías (2), pero no comprenden verdaderamente lo que están pidiendo. Al materializarse estos acontecimientos, la humanidad sufrirá intensamente y la fe será puesta a prueba.
LA HUMANIDAD ESTÁ AL BORDE DE LA GRAN HECATOMBE Y AÚN HAY TANTOS DE MIS HIJOS QUE DESCONOCEN LA GRAVEDAD DE LO QUE SUCEDE. Aquellos que viven encerrados en su propio mundo, sin dejarse afectar por lo exterior, enfrentarán una dura realidad cuando se vean obligados a despertar.
El dolor y el sufrimiento, el perecer de tantas criaturas humanas, afligen profundamente el Sagrado Corazón de Mi Divino Hijo y Mi Inmaculado Corazón. El orgullo de ciertos gobernantes arrastra a toda la humanidad a un sufrimiento extremo.
¡Presten atención, atentos hijos Míos porque el dolor se adelanta y es necesario que se preparen con fe, amor y esperanza!
Con la seguridad de ser hijos de la Trinidad Sacrosanta avancen, crezcan espiritualmente, utilicen los sentidos y espiritualícenlos (3); así serán mejores criaturas humanas, mayores en la Fe, la Esperanza y la Caridad.
El que ustedes cada momento crezcan en la fe y en la comprensión del Amor Divino, les llevará a ser más humildes y misericordiosos.
Hijos, se enrumban hacia la festividad de la Divina Misericordia (4). Cada uno deberá hacer todo lo que deba hacer para ganar el perdón de Mi Divino Hijo y en el día de la Divina Misericordia renazcan a la vida nueva y sean criaturas llenas del Espíritu Santo.
Amados hijos:
¡REGRESEN A MI DIVINO HIJO, QUE LA TARDE ESTÁ CAYENDO!
Los amo.
Mamá María
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
(2) Sobre el cumplimiento de profecías, leer…
(3) Sobre los sentidos espirituales, leer…
(4) Libro: Vengo con Mi Divina Misericordia, descargar…
COMENTARIO DE LUZ DE MARÍA
Hermanos:
Nuestra Santísima Madre nos da a conocer varios acontecimientos, que sin dar el nombre preciso, nosotros sabemos sobre qué nos alerta.
Vamos hacia el padecer mundial y de una u otra forma debemos examinarnos a profundidad, sinceramente como nunca antes lo hemos hecho y reflexionar seriamente en nuestra vida espiritual.
Sólo y sólo Dios nos ayuda a salir de cualquier situación si se desea profundamente y si se le pide con todo el corazón y buscándole en Su Camino. Nuestra Madre Santísima nos lleva hacia Su Divino Hijo, implorémosle Su Auxilio para que no se pierdan más almas. Estamos en una etapa muy peligrosa para la humanidad y más para las almas.
Necesitamos nutrir nuestras almas con el arrepentimiento, con el firme propósito de enmienda, con la Sagrada Eucaristía y enfocarnos en que cada día nuestra fe tiene que crecer y crecer.
Hermanos, bien nos lo dice Nuestra Madre Santísima: se desea que se cumpla todo ya y cuando ese todo llegue, ¿estaremos preparados para enfrentarlo sin perder la fe?
Amén.
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