Penitencia

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En el sacramento de la Penitencia, Confesión o Reconciliación, un sacerdote, como el agente de Dios, absuelve los pecados cometidos después del Bautismo, cuando un penitente lamenta profundamente haber pecado, confesa sus faltas con honestidad y está dispuesto a expiarse. Les católicos, en general, consideran la confesión un acto privado de la Gracia personal, aunque se reconcilian con la Iglesia, que causaran daños con sus pecados.

Muchos católicos estiman la Confesión, porque concede paz espiritual al penitente y restaura la armonía con Dios — al estado de gracia — perdido por el pecado mortal. Los católicos no buscan regularmente el sacramento, aunque muchos sacerdotes creen que la paz de la reconciliación podría disminuir considerablemente el número de visitas a psiquiatras y psicoanalistas. Les católicos en el estado de gracia también deben recibir el sacramento para lograr el perdón de pecados veniales y otras gracias.

Many Catholics treasure the sacrament of Reconciliation, because it concedes spiritual peace to the penitent of mind and soul and restores harmony with God — the state of grace — lost by mortal sin. Catholics are not seeking the sacrament, though many priests believe the peace of Reconciliation would diminish the number of visits to psychoanalysts and psychiatrists. Catholics in the state of grace should receive the sacrament for pardon of venial sins and concession of additional graces.

La penitencia tiene cuatro partes:

 

• El Arrepentimiento significa que lamentamos profundamente hemos pecado, y tenemos la intención de arreglar nosotros.

• La Confesión es el acto de comunicar nuestros pecados a un sacerdote. El acto es absolutamente necesario para los pecados mortales, pero también es una práctica saludable para los pecados veniales.

• La Penitencia consiste en oraciones o acciones privadas que el confesor recomienda al penitente para la expiación de sus pecados.

• La Absolución — las palabras que Cristo a través del confessor — para liberarnos de los pecados.

 

Jeus impuso la Penitencia en el día de su Resurrección  cuando se apareció a los Apóstoles. Sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Juan 20:22-23).

Solamente sacerdotes y obispos pueden administrar la Reconciliación, que tiene seis  efectos:

 

Nos reconciliamos con Dios y restauramos la gracia.

Nos reconciliamos con la Iglesia.

 Somos redimidos de la condenación eterna contraída por el pecado mortal.

Recibimos el perdón, al menos parcialmente, de las penas temporales consecuencia del pecado.

Logramos la paz y la serenidad de la conciencia y el consuelo espiritual.

Recibimos un aumento de la fuerza espiritual para evitar el pecado.

 

Cristo encarnó para salvar a cada persona desde el principio hasta el fin del mundo, e instituyó la Penitencia para restaurar el estado de gracia adquirido en el Bautismo. El poder de absolver los pecados pertenece a los sacerdotes, y se transmite de generación en generación por el sacramento del Orden. Un sacerdote absuelve cuando se levanta la mano en un pecador contrito y pronuncia: “Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.

Reconciliación recoge el alma a Dios, restaura la gracia santificante cuando el penitente está en pecado mortal, y concede la gracia santificante cuando el penitente está en el estado de gracia. Cualquier pecado venial el penitente ha cometido y que se sienta verdaderamente arrepentido también se le perdona. Los pecados veniales no nos separan de Dios, sino que perjudican la recepción de la gracia divina.

La Penitencia evita la condenación eterna y reduce la pena temporal, la deuda con Dios después de la absolución de los pecados. Pagamos la deuda en este mundo con la oración, la penitencia y buenas obras realizadas en el estado de gracia, o pagamos la deuda en el Purgatorio. La Iglesia recomienda la confesión frecuente, por lo menos cada año,  y actos de contrición durante la Cuaresma.

 

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