Inicio de la Vida Pública de Cristo

 

Al comienzo de su vida pública, Cristo hizo muchos milagros que causaron la admiración de las multitudes. Con el poder y la autoridad, anunció la Buena Nueva, la curación de las personas con varias enfermedades, incluyendo la ceguera y la parálisis, y echó fuera muchos demonios de poseído. Sin embargo, el Redentor nunca hizo milagros en asambleas hostiles que no creían en su divinidad.

Noticias sobre Jesús han llegado a Nazaret, donde residía. El sábado entró en la sinagoga y leyó Isaías 61, uno elegido por la Providencia para declarar el comienzo de la era mesiánica de la salvación. Cristo dijo que Él mismo cumpliera la profecía de Isaías: “Hoy la Escritura se cumple en su presencia,” dijo Jesús. El mensaje causó admiración y la furia después de la reunión, porque Jesús era Nazareno. Se llevaron a Cristo fuera de la ciudad para empujarle desde lo alto de un acantilado, y matarle, “Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.” (Lucas 4:30) Él tuvo que predicar la Buena Nueva a los Pobres de Espíritu, a publicar libertad a los cautivos de Satanás y hacer milagros, antes de entregarse a su pasión, crucifixión y muerte en la cruz para redimir a la humanidad.

La parábola del sembrador narra las actitudes de las asambleas ante la palabra de Dios. Los doce apóstoles pidieron a Jesús para explicar la parabola.

“Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y las nuevas (la fama) acerca de El se divulgaron por toda aquella región.  Y enseñaba en sus sinagogas, siendo alabado por todos.

Jesús llegó a Nazaret, donde había sido criado, y según Su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer.  Le dieron el libro (el rollo) del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

‘El Espiritu del Señor esta sobre Mi, porque Me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperacion de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos;  para proclamar el año favorable del Señor.’

Cerrando el libro (el rollo), lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en El.”  (Lucas 4:14-20)

La Fe es una virtud preciosa recibida en el Bautismo que permite creer en Dios… Debemos nutrir y proteger nuestra Fe, porque perder la Fe es perder la brújula al Cielo. La Humildad Católica predispone el Católico a aceptar y a vivir los misterios de la Fe y de la sus experiencias religiosas proporcionan una mayor espiritualidad. Los humildes entendem los misterios de la fe con el corazón antes de presentarlos a la inteligencia para equilibrar entre la emoción y la razón. “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de Dios.”  (Mateo 5:3)

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