Almas Víctimas

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Las Almas Víctimas experimentan intensamente el poder redentor del sufrimiento humano. Son personas elegidas por Dios para someterse a anormalmente intenso sufrimiento físico, y spiritual para la salvación de los demás.

 

San Pablo declara: “Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por su cuerpo, que es la iglesia” (Col 1:24).

Aunque Jesucristo realizó nuestra redención, “y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El” (Rom 8:17).

 

Las cruces que soportan algunas personas son mucho más pesadas que la nuestra, porquee los dolores de esta vida ― las oportunidades del sufrimiento redentor ― no se distribuyen por igual ni siquiera proporcionalmente entre la humanidad.  Las Escrituras nos aseguran que somos capaces de llevar cualquier cruz que Dios nos pida, porque recibiremos la fortaleza para soportar la cruz.

 

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla” (1 Corintios 10:13).

 

En la alma víctima, tal sufrimiento redentor adquiere una forma intensa y personal, un don de gracia acompañado de fenómenos místicos, como visiones y locuciones, junto con temporadas de dolor físico y espiritual insoportables.

Los estigmas comprenden las heridas de la crucifixión de Cristo en el cuerpo de la alma víctima como heridas sangrantes y sin cicatrizar en las palmas, los pies, el costado o la frente.  “Estigma invisible” comprende los dolores de la Pasión de Nuestro Señor sin las heridas físicas.

Santa Faustina Kowalska (1905-1938), la “Apóstol de la Divina Misericordia”, sufrió estigmas invisibles.  San Pío de Pietrelcina (1887-1968) tuvo mala salud la mayor parte de su vida, y fue frecuentemente atacado física y espiritualmente por el diablo.

 

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