Javier Viegas, 08-03-18

Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo para el Profeta Mexicano Javier Viegas, el 8 de Marzo 2018.

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Primer Misterio: Habla Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre: Vivid, pues, Mis pequeños, como Yo os enseñé. Yo Soy el Camino, la Verdad, la Vida, sin Mí y sin el Conocimiento que Yo os dejé, si no lo lleváis a cabo, difícilmente llegaréis al Reino de los Cielos.

Hijitos Míos, vuestra vida, es Mi Vida. Yo Me vine a dar por todos vosotros, pero ¿cuántos de vosotros, realmente, Me ofrecéis vuestra vida, así como Yo di la Mía por vosotros? Pocos os unís, realmente, a Mí. Pocos pensáis, de corazón, todo lo que Yo hice por vosotros. Pocos, o muy pocos, reparáis por vuestros pecados y por los de los vuestros, de vuestra familia, del Mundo entero, de las almas pasadas, presentes y futuras, porque Yo Me di por todos vosotros.

Podéis decir que esto es imposible, que os podáis dar por todas las almas y de todos los tiempos, pero mucho os he repetido, Mis pequeños, que vosotros sois los Cristos de este tiempo y cuando Yo os digo esto, espero que vosotros Me llaméis a entrar en vosotros, a estar en vosotros y ser los dos en una sola vida.

Si vosotros estáis en Mí, Yo entro en vosotros y de esta forma Nos uniMos. Con Mi Gracia, con Mi Amor y ciertamente, de una forma misteriosa, Yo os ayudo a ir reparando y Me ayudáis a Mí Mismo, gracias a vuestra intercesión y a vuestro amor, a sobrellevar esos momentos dolorosos de Mi donación por la salvación de todos vosotros.

Os decía, anteriormente, que la gran mayoría de vosotros os centráis, nada más, en los Dolores de Mi Pasión y de Mi Muerte y no es así, Mis pequeños, Mi sufrimiento fue muy grande, el cual empezó desde el momento en que estuve ya en el Mundo. Tendríais que ser dioses, para entender lo que Yo, vuestro Dios, sufro al estar entre el pecado.

Ciertamente, esto suena feo, Mis pequeños, pero satanás tenía a vuestros hermanos, de ese tiempo tomados fuertemente en el pecado. Vivían de una forma en la cual, todo lo volvían pecado, maldad, al aprovecharse los unos de los otros y a eso vine, Mis pequeños a traeros la Luz Divina, la Luz del Espíritu Santo, para que pudierais entender lo que Mi Donación vale para vuestra salvación eterna.

Son tantos los dolores, tanto el desamor que hay en el Mundo. Lo que Yo os he dado, lo que Mi Padre creó para el bien de vosotros, lo hacéis pecado, por vuestras malas acciones, porque no habéis cuidado lo que se os dio para que vivierais lo mejor posible.

Vosotros veis solamente el momento, no hay vida espiritual fuerte en vosotros, como para poder evitar las tentaciones de satanás, sobre todo, para poder crecer espiritualmente; esto difícilmente lo hacéis, porque os tenéis que negar, primero, a vosotros mismos, porque no Me tenéis a Mí, como lo primero en vuestra vida. Si Me va bien, Me tenéis en el último lugar. Cuando ya no tenéis nada qué hacer pensáis en Mí, en Mis necesidades, en Mis Dolores, en las necesidades que Yo pasé, muchas veces, durante ésos treinta y tres años; sí, Mis pequeños, fue a lo largo de toda Mi Vida que Yo sufrí y mucho. Sufrí las soledades, la incomprensión, el desprecio. Se Me atacaba, porque Yo vivía en el Bien y predicaba el Bien para vuestros hermanos y ahora lo hago para vosotros.

¿Por qué no hacéis el Bien, Mis pequeños?, en vuestro corazón está el hacer el Bien. Fuisteis creados para ello, para daros por vuestros hermanos, cuando ellos ya no puedan hacerlo, y ayudarles para que no se desvíen por el camino que Yo les he trazado en su corazón.

¡Qué fácil se desvía el hombre! ¡Qué fácil se olvidan de Mí! Si vosotros, realmente, Me amarais, si Me buscarais, si convivierais Conmigo en vuestros pensamientos y en vuestro corazón, gozaríais del don de la vida, pero estáis tan apartados de la Gracia. Vivís para el Mundo, no vivís para agradarMe pero, sobre todo, para reparar y acompañarMe en todos esos momentos de soledad, en los cuales, no tenía, Yo, un alma que Me acompañara, que Me asistiera, que Me platicara cualquier cosa.

¿Por qué no entendéis, Mis pequeños, que si os separáis de Mí, Mi Gracia se desperdicia?, y lo peor de todo, es que satanás os ataca más fuertemente. Mi Gracia es como un escudo que os protege contra los ataques de satanás y vosotros mismos estáis haciendo caso omiso de esto.

La maldad de satanás sigue caminando libremente entre vosotros, y no la detenéis, la dejáis pasar, os conviene hacerlo, creéis que viviendo de esa forma, podéis vivir mejor, llenándoos de lo material, y estáis en un error tremendo. Lo del mundo se queda en el mundo, no fuisteis creados para el mundo.

Venid a Mí, dejadMe que os explique, como le explicaba al pueblo, en aquellos tiempos, Mi Palabra. Os debéis ayudar los unos a los otros, el tiempo es corto, os lo heMos dicho, en cualquier momento, los desastres caerán sobre vosotros y si fuerais sabios, haríais hasta lo imposible para que no se dieran estos acontecimientos que os van a traer muchos dolores.

Se os ha dado el don de la vida para hacer el bien, para salvar almas, para estar Conmigo y no hacéis ni una ni otra cosa, solamente estáis, muchos de vosotros, para gozar, según vuestra manera de pensar; no tenéis esa vida espiritual profunda que os proteja de los ataques de satanás.

Vivid, pues, Mis pequeños, como Yo os enseñé. Yo Soy el Camino, la Verdad, la Vida, sin Mí y sin el Conocimiento que Yo os dejé, si no lo lleváis a cabo, difícilmente llegaréis al Reino de los Cielos.

Yo os espero a la entrada del Reino, espero vuestro regreso, pero ¿cuántos de vosotros, realmente, estáis buscando el estar ya, ante Mí?, al contrario, os aferráis a ésta vida y no necesariamente, para hacer el bien, sino para seguir pecando. Buscáis la salud de vuestro cuerpo, pero hacéis a un lado la salud de vuestra alma. No hay pureza en vuestra mente ni en vuestro corazón.

Mi Corazón os espera, el Reino es vuestro, pero ¿cuántos de vosotros llegaréis?, ¿cuántos de vosotros querréis estar Conmigo eternamente?, ¿cuántos de vosotros, realmente, Me amáis, como para ir reparando vuestros pecados y los de muchos otros de vuestros hermanos?

Yo os bendigo, Mis pequeños y os envío Mi Santo Espíritu, para que os dé el Discernimiento Santo, para que os llene de Mi Luz, para que tengáis Mi Amor y lo compartáis con vuestros hermanos. Mi Amor queda con vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

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