Maria Julianna, 29-03-18

 

Maria Julianna

29 de Marzo 2018

“¡Queridos hijos! Es un jueves. Estoy sudando sangre en el momento de mi captura. Les doy un ejemplo: estaba temblando al contemplar Mi muerte, estaba sudando sangre. Como Dios, estaba en la mente de mis enemigos, y sabía lo que me esperaba. Su crueldad y odio son difíciles de expresar. Temblando en contemplación de la muerte, arrodillándome, oré a mi Padre: “¡Abba, Padre! Todo es posible para Ti. Quítame esta copa. Pero no debería ser lo que quiero, sino lo que quieres” (Marcos 14:36). Lo repetí tres veces. Luego, un ángel me fortaleció. Y después sufrí la Pasión más cruel. Por eso vine a la Tierra, encarné para sufrir y morir por ti. Mi amor por ti fue la razón por la que tomé tus pecados y pagué por la justicia de Dios. Mirando inocente, ¡fui torturado hasta la muerte! La sangre se derramó de la cabeza a los pies, y todo mi cuerpo se remontó con innumerables latigazos. Las bolas de plomo que la maldad arrebató al final del látigo rompieron la carne de Mi cuerpo inocente, y la sangre entera se derramó de mi cuerpo. Las espinas de la corona y la crucifixión fueron la tortura más brutal que he sufrido. Cargué la cruz la cruz con mucha fiebre y sed, y experimenté terribles dolores que no se pueden describir. He ofrecido todo por ti porque te amo mucho, y quiero que todos sean salvos. Envíame tus condolencias. Lo peor es herir a mi corazón amoroso cuando me das la espalda y vives en pecado.

Mis hijos, ¡Yo vos amo! ¡Aléjense del pecado, mírenme y no me causen más dolor! Satanás vos amenaza, y en el infierno sufrirás para siempre ― ustedes han nacido para conocerme y seguirme, obtener la vida eterna y llevar a otros hermanos a Mí.

¡Niños pequeños! Tienes un libre albedrío, que respeto. Sólo en esta vida puedes convertirte a Mí y todavía te estoy llamando ahora. Pero si eres sordo a mi llanto, te dejaré, y debes soportar las consecuencias de tus elecciones por toda una eternidad. ¡Te he redimido! ¡Toma mi ayuda ahora mismo y rompe hoy el camino del pecado! Vuélvete a Mí, dame tu vida, y te salvaré. Recibe la bendición amorosa de Mi corazón en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

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