CONVULSIÓN EN NICARAGUA

 

LA NOVEDAD DEL OLVIDO…

Por Luz de María

El hombre se rebela ante lo que le parece prohibido y toma sus propias decisiones.

EN ESTE INSTANTE EL HOMBRE NO ACCIONA NI REACCIONA, SINO IMITA POR INERCIA LO QUE HACE LA MAYORÍA, CEDIENDO POCO A POCO A LAS CONSTANTES PERSUASIONES QUE SE DESPRENDEN DE LAS MASAS.

El hombre moderno pasa su existencia siendo presa de las novedades que otros le señalan como un camino a seguir, sin fijar su mirada en el Verdadero camino y sin mirar hacia dónde va. Siendo Dios la Verdad absoluta, es claro que fuera de esa Verdad las opciones para errar son demasiadas y superan la capacidad para que el hombre discierna por sí solo, de ahí la necesidad de buscar el auxilio del Espíritu Santo siendo más espirituales.

Todo lo anterior ha causado en el hombre una incapacidad interior para reconocer a Dios y acoger falsos dioses.

El hombre se distingue de los animales por la capacidad de razonar, pero no se razona dentro de la Voluntad de Dios, no se discierne ya que al encontrarse lejos del obrar y actuar Divinos la creatura humana no solicita el auxilio del Espíritu Santo para caminar dentro del bien y se hace seguidor de la mayoría sin analizar ni recapacitar si eso le lleva a ganar o perder como creatura de Dios.

La vida no es un aferrarse a la vida misma. Pero si es pertinente que cada uno se pregunte a sí mismo:

¿Estoy amando como Dios me lo manda?…
En la vida: ¿estoy creciendo espiritualmente, deseo ascender y acercarme a Dios?
¿Cómo dirijo mi vida y hacia dónde voy?

La conciencia no puede actuar si el hombre ha llevado a su ego a vivir sin Dios y le entrega el timón de su vida y suplante al discernimiento que debe estar guiado por el Espíritu Santo.

La voz de la conciencia es silenciada a tempranos años de la vida, ante el equivocado concepto de la libertad que toma las riendas de la vida y el transitar del hombre se vuelve más difícil al crecer oponiéndose a la Voluntad Divina.

El libertinaje inunda las capacidades del hombre con el deseo desmedido de actuar dentro de lo que es bueno y dentro de lo que no es bueno para su relación con Dios, por ende para su alma y para su relación con los demás, no se agradece la vida como un don y cuando pasan los años y quizá se llega a recapacitar en cómo se ha vivido y que se ha logrado es cuando la creatura se detiene y se pregunta: ¿en dónde me encuentro? y no se poseen respuestas porque la vida ha transcurrido como el agua entre los dedos y los objetivos, las normas, los deseos y proyectos han quedado atrás, muy lejos de las metas. La Humanidad padece de agotamiento ante las exigencias que le exceden impuestas por sí misma, los problemas diarios de toda índole se unen para sujetar y restar tiempo al hombre para que no se decida a crecer ni a escudriñar el espíritu.

La tecnología mal empleada ha suplantado lo espiritual, las ideologías se han apropiado de los conceptos y el hombre ante esto siente temor, y por temor no se permite surgir y despegar de la tierra, para no salirse del molde de la mayoría.

EL DESPEGAR DE LA TIERRA PARECE IMPOSIBLE, PERO NO LO ES, CADA UNO DEBE HACERSE EL REGALO DE: TOMAR UN TIEMPO PARA SÍ MISMO Y PERMITIRSE EVOLUCIONAR Y REENCONTRARSE CON CRISTO. Esto haría que cada persona deseara ser más fraterna y sería posible que cada creatura humana lograra ser más humana y menos competitiva, sin esperar el llegar a enfrentar determinadas situaciones para hacer un alto en el camino, estas pueden ser la enfermedad o el dolor por la muerte de un ser amado, o el amor, la ilusión o diversas circunstancias ante las que se siente la impotencia humana.

Ante estas realidades no se debería esperar enfrentar lo que obliga a la fuerza, a encontrar un momento para uno y desacelerar la ajetreada vida que se lleva, es una sabia decisión que se debe tomar para disponerse a tener un espacio en el día a día para Dios.

Como creaturas humanas debemos alimentarnos, para cumplir las necesidades de nuestro cuerpo y mantenernos saludables, al igual nuestro cuerpo espiritual necesita ser alimentado para crecer y para mantener la fusión entre el cuerpo físico y el espiritual y mantenernos completos: NECESITAMOS A DIOS EN NUESTRA VIDA. Él no se promociona ni sale en anuncios ni en periódicos ni en publicidad por internet, pero tenemos que ir a Su encuentro. Él ya tomó la iniciativa: se ofreció por nosotros, ahora tenemos que tomar la iniciativa e ir a Su encuentro.

Existen grandes enfermedades dentro de la Humanidad, suceden desgracias a causa de la naturaleza que ha aumentado su intensidad y en algún momento las hemos padecido o hemos sufrido por su causa, algunas de ellas se derivan del equivocado proceder del hombre ante la falta del reconocer la Supremacía Divina y el rebelarse y adherirse a las novedades que fomenta el mal con la cultura del olvido, sí, del olvido de Dios y de Su Amor por el hombre, fomentándose así la cultura del liberalismo, de la injusticia y del desamor, siendo el desamor el arma del demonio. Este ha sembrado la indiferencia para que la Humanidad no mire de frente la forma sigilosa con que ha deshumanizado al hombre.

¿En dónde ha quedado el ser humano que se conmovía ante el dolor o la opresión de sus hermanos?

SABEMOS DE PUEBLOS QUE ESTÁN SIENDO MASACRADOS POR EL PODER Y EL SILENCIO SOBREABUNDA, NO SE ESCUCHAN VOCES QUE LES ALIENTEN, SINO EL SILENCIO SEPULCRAL REINA. ¿Será que no se toma muy en serio el dolor de los pueblos pequeños y sin grandes influencias políticas? ¿Dónde han sido guardados los derechos humanos de esos pueblos? ¿Existen para unos y para otros no?

Las voces se alzan cuando las élites dan el visto bueno y cuando no son tocados los intereses de los tentáculos del mal, la discriminación se marca con fuerza y se alienta con el silencio para que el comunismo e ideologias del mal continúen surcando la Tierra, anegada por la sangre de nuestros hermanos.

Ante las grandes enfermedades y epidemias no necesitamos algún analgésico barato, sino la operación que extirpe de raíz las enfermedades. La primera de las enfermedades es el olvido de Dios y esto no se puede erradicar si el hombre no acepta que vive la peor hora de su historia y si no se remonta al presente de la Cruz.

CADA UNO DE NOSOTROS DEBE LEVANTARSE Y POSEER CORAJE PARA DECIDIRSE A CAMBIAR LA HISTORIA PERSONAL Y POR ENDE LA DE LA HUMANIDAD.

Cada uno tiene su valor y su lugar, cada uno debe amarse y no silenciarse, sino expresarse dentro del misterio que ha rondado a la Humanidad, misterio del que es dueño el poder, misterio del silencio con que ha sido invadido el conocimiento del hombre para limitarle. La Humanidad más tecnológica es a la vez la más sometida que ha existido, la más esclavizada, la menos libre.

AMÉMONOS COMO HUMANIDAD, Y CADA UNO COMO CREATURA DE DIOS, PARA QUE NO SE NOS USURPE EL CONOCIMIENTO, EL AMOR, LA SENSIBILIDAD, LA CARIDAD NI SE NOS USURPE LA FE QUE POSEEMOS EN CRISTO QUE NOS FORTALECE.

Luz de María

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