Meditación y Contemplación

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La meditación es un modo humano de oración, mientras que la contemplación es la oración divinamente infundida.

La meditación utiliza imágenes, conceptos y razonamiento para comulgar con Dios. Incluye todas las formas de oración en las que el esfuerzo humano es bastante activo, y sólo puede ofrecer un conocimiento remoto de Dios. La oración y la virtud no se pueden separar. Nos alejamos de lo “sensual” mientras nos esforzamos por unir nuestra voluntad con la Voluntad de Dios y lo expresamos a través de la virtud de nuestras acciones.

La meditación está destinada a conducir a la oración contemplativa, se produce divinamente y ninguna cantidad de acción de nuestra parte puede producirla o prolongarla. La acción pertenece al Espíritu Santo y sólo nos disponemos para recibir las gracias de Dios. Hemos entrado en una oración sin palabras, una conciencia del Divino Invitado en su interior, no mediante el uso del intelecto, sino a través de un saber amar, una profunda comunión con el Dios Trino. Dios no se entrega a sí mismo, sino a aquellos que se entregan enteramente a El.

La oración contemplativa es una experiencia normal y común de la vida cristiana. Es de Dios dar cuándo y dónde quiere. Nuestra preparación es vivir la vida evangélica y ser receptivos a las gracias que Dios nos da continuamente.

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