Antonio: Conductor Prudente

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Recibí esta carta de un lector y la reproduzco con permiso, porque el contenido de la carta es muy elocuente.

 

Antonio, al volver del trabajo, conduciendo en un tráfico bastante denso, se encontró con un conductor que viajaba a toda prisa.  Cortaba todo el mundo y cortó Antonio para cambiar de carril.  En ese momento, Antonio no quiso ceder, pero luego pensó:

– ¡Lástima! Si está tan nervioso y tan apresurado… debe tener un problema grave y debe llegar de inmediato a su destino, así que estoy retrasando para dejarlo pasar.

Cuando llegó a casa, Antonio recibió la noticia de que su hijo de tres años había sufrido un  accidente grave y fue llevado a un hospital por su esposa. Antonio fue inmediatamente allá y cuando llegó, su mujer se le acercó y le tranquilizó diciendo:

– Gracias a Dios que está bien porque el médico llegó a tiempo para rescatar a nuestro hijo. Él está fuera de peligro.

Aliviado, Antonio pidió a su esposa para lo llevar a ver al médico para agradecerle por su ayuda. Qué sorpresa cuando Antonio encontró que el médico era el conductor que se había apresurado a través del tráfico.

 

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El Espíritu Santo me ordenó durante la misa del Domingo de 15 de Noviembre 2015, a comentar sucintamente la narrativa  en la perspectiva de Pecados Capitales y Virtudes Celestiales.  La narrativa tiene dos protagonistas principales: Antonio y el conductor diligente. La mansedumbre y la diligencia son virtudes celestiales que nos ayudan a superar los Pecados Capitales de la Ira y de la Pereza.

“Todos los demás pecados derivan de uno o más Pecados Capitales, y el desarrollo de de las Virtudes Celestiales es un paradigma eficaz a la santidad.” Las virtudes son las carreteras al cielo y una receta eficaz para el éxito en la vida.

Noticias nacionales informan cada vez más sobre accidentes automovilísticos — algunos mortals — debido a los conductores enojados. La Mansedumbre es una necesidad urgente en las carreteras estadounidenses para evitar accidentes, salvar vidas … y la Diligencia mejora el desempeño laboral y la calidad de servicio a Dios y al prójimo.

 

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