Consecuencias de Fátima

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Lucía entró en un convento de las Hermanas Doroteas en Oporto, Portugal, después de las apariciones, y después se convirtió en monja. Francisco (1908-1919) y Jacinta Marto (1910-1920) murieron en la Gran Epidemia de Gripe Española de 1918-1920; fueron declarados venerables por el Papa Juan Pablo II en una ceremonia pública en Fátima el 13 de Mayo de 1989. El Pontífice volvió el 13 de Mayo de 2000, para declararlos “benditos”, un título de veneración. Jacinta es la persona más joven beatificada sin haber conocido el martirio.

Sor Lucía vio a la Virgen María en 1925 en el convento de las Doroteas en Pontevedra, España. La Virgen María pidió a Lucía para transmitir el mensaje de las Devociones del Primero Sábado. En 1929, Lucía dijo que la Virgen María repitió el pedido de la Consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón. La monja tuvo visiones particulares de la Madre de Dios durante su vida.

En 1947, Sor Lucía dejó la Orden de las Doroteas y se unió a la Orden del Carmen en Coimbra, Portugal, donde murió el 13 de Febrero de 2005, a los 97 años de edad. Después de su muerte, el cardenal Joseph Ratzinger, el futuro Papa Benedicto XVI, ordenó el aislamiento de la célula de Sor Lucía, quizá debido a pruebas necesarias a su canonización.

Lucía preguntó a la Virgen si los tres niños irían al cielo cuando murieron, y Nuestra Señora respondió: “Sí, voy a llevar Francisco y Jacinta pronto, pero tú vivirás, ya que Jesús te desea para hacerme conocida y amada en la Tierra.  También quiere que establezcas en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.”

 

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